No puedes ocultarlo por más tiempo. Lo que te mata, lo que corroe, (te vuelve luz y viento, te deja sola aquí).
No puedes eludirlo por más tiempo, deja que salga, que nos impregne. Deja que tus manos blancas se mezclen en otros cuerpos, no solo nadar en tinta.
Ríndete aunque solo un día a la mediocridad, siente que sientes, permítete un rayito de felicidad.
Y admítete, niña, que en el fondo tú también tienes alma. Que en algún lugar de ese fondo carcomido por la prosa late aún una pizca de humanidad. Que tus labios también quieren participar de las palabras.
Aunque solo hoy, deja que me quede contigo.
domingo, agosto 3
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1 comentario:
¿Y qué puede ocurrir si uno se rinde más de un día la mediocridad pero de su pluma siguen saliendo textos? ¿Los debe acoger como un regalo del cielo, como a la lluvia en los campos?
Yo ya me he vuelto muchas veces luz... y viento.
Sigo nadando en la tinta que dejé en los cuerpos.
Escribes con mucho sentimiento
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