jueves, septiembre 4

Esta mañana, al despertarme, he escuchado tu voz.


No, no preguntes. Yo tampoco he encontrado el sentido.
Parece imposible, yo ya no debería acordarme siquiera . Ni de tu timbre ni su volumen, ni tu susurro ni de su grito. Tan exactos y cómo puedo, atendiendo sinceros al "hace tanto" que no paseas por mi oído.
Y parece mentira justo ahora, que no queda un poso de sabor de tabaco ajeno en mi boca. Que el olor a sal se ha borrado en la memoria y yo me pierdo en otros cuerpos, volviendo a morir y a romper y a gritar y a beber y a perder y a dejar de lado.
Y es casi inhumano hoy y ahora. Que hace demasiado tiempo que no importa. Que pensar no molesta y hace días me planteo si alguna vez significó.

Lo sabía desde un principio. No, no le busques explicación.