Que todo el mundo tiene algo que contar, que si no lo contáramos no seríamos humanos, o quizá lo mío sea exagerado (crónico mas bien), estaríamos muertos, vacíos, yo qué sé, será cosa mía, crónico, etcétera.
Total, a lo que iba. Tú llegaste, a pesar que no creo en las coincidencias, el momento justo… Llevaba ya un rato allí sentada, entonces me desaté el pelo y quizá fue entonces cuando me encontraste, la brisa jugando con mis rizos, todo tan claro, desordenándolos aún más, supongo que me viste y paraste. Que todo lo que me pasaba por la cabeza antes, espera, tantas ideas amontonadas, y me decía no, déjalas por una vez que fluyan, resistiendo plasmarlas en papel, son como un torrente, sobre todo en momentos así, en ocasiones soy consciente de la brutalidad de atrapar lo efímero, pero es mejor así, déjalas por una vez, igual… Demasiadas cosas, justo cuando dejo que el sol se relaje en mi cara y comienzo a sentir apareces tú, de entonces a ahora, y tú aquí cosas incomprensibles y dime otra vez, ¿era así?
jueves, mayo 22
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